¿Qué guapo vestido?

¡Hala!, ¡qué guay! ¡qué guapo! Son expresiones que para millones de hablantes del español son tan normales como el agua simple. Pero cruzando el Atlántico, acá en la América que habla español, incluyendo los 30 o 40 o los tantos millones de hispanohablantes nativos que hay repartidos en Estados Unidos y Canadá, estas expresiones nos son tan ajenas, tan raras, como un oso polar en Acapulco. Corrección: nos Eran ajenas. La Youtubización de las nuevas generaciones, aunada a la enorme presencia que tienen los contenidos que suben a la red con la variante dialectal del centro norte de España, ha hecho que tengamos una nueva generación de preescolares que ronda los 3-6 años, y a veces más, que tranquilamente ven algo que les hace arquear las cejas y sale de su boca un ¡hala!, ¡qué guay!, ¡qué guapo vestido, mamá, pónmelo! Si ellos arqueron las cejas, nosotros a ese arco le agregamos ojos de plato para milanesa argentina jumbo. Es como si nos hubiera llegado a la casa un pariente lejano de las españas o un mochilero ibérico se hubiera quedado varado en nuestra cocina.

Las series, el Netflix, las pelis, los infantes youtuberos en celulares, pantallas, tabletas, las caricaturas dobladas al español "de allá" y una pléyade de contenidos con la variante ya referida, se está insertando en los idiolectos "de acá", especialmente en los infantiles. Y eso ni es bueno ni malo, sólo es, y es curioso para los ojos-oídos de quienes crecimos en los setentas, ochentas, por ejemplo. Escuchamos acento de centro norte de España con  Parchís, Enrique y Ana y una o dos cosas más con las que habremos tenido contacto. Los mayores de entonces, claro, derrapaban con Julio Iglesias, Rocío Durcal y Camilo Sesto, pero ni ellos ni ella tenían un canal de Youtube, o tuiteaban o pegaban en el Feis ni nada; su transmisión de lengua se limitaba a cantar y alguna entrevistilla fugaz por ahí, que si no la viste al momento, adiós, te la perdiste para toda la vida. 

Quién sabe si en España los niños estarán "agarrando" palabras de contenidos generados de este lado del mundo.

Comentarios

Adolfo28's picture

Tienes toda la razón Gonzalo yo crecí en los 90, es decir soy de la generación Milenial, el único problema que yo veo es que esos niños se olviden de la generación del baby boom. Con esto me refiero simplemente a la "magia" de leer un libro en papel que te regala tu padre por ejemplo, en vez de estar todo el día pegados a la videoconsola, qué es lo que a veces pasa con el mundo en el que vivimos en Occidente, pegados a una pantalla, y siempre pendientes de la última actualización de nuestro teléfono, del correo de nuestro amigo, o simplemente de jugar a videojuegos en vez de estudiar literatura. Los niños de la generación Z nacieron pegados a una pantalla, por así decirlo y tienen que aprender en el cole (en mi opinión) a escribir en una libreta, a leer en papel, los colores con cartulinas etc. Es decir está bien que agarren esas palabras de la música, de las películas, pero lo ideal sería que no tuvieran un teléfono móvil hasta los 13,14 años cómo lo tuve yo y todos mis amigos, de la generación del 92. Un saludo desde Asturias.

Anónimo's picture

Así es, Adolfo. De estos fenómenos nos queda la reflexión o la anécdota, porque tratar de parar la difusión de la lengua, con o sin dispositivos modernos, es como querer "ponerle puertas al campo". Saludos!

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